Lactancia

Semana mundial de la Lactancia Materna 2017. Mito 1: “No tengo suficiente leche”

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En la semana mundial de la lactancia, trataré cada día un mito de la lactancia que se escucha regularmente de mujeres que han dado a luz (y profesionales, lamentablemente) y que causa que se introduzcan de forma innecesaria los famosos “rellenos” o la suspensión de ésta.

Hoy, hablaré del mito “No tengo suficiente leche”. Hoy atendí a una mujer que acudió con su bebé de 8 días, y lo primero que me dijo al ingresar a la consulta fue esa frase. Y me siguió enumerando una serie de “problemas” que percibía que no eran sino, características normales del recién nacido y de la producción de leche materna.

Entonces, hablemos de producción de leche. La producción depende de dos factores generales (en cetáceo): hormonas y demanda. Existen muy pocas condiciones médicas que inhiben la producción de leche en una mujer puerpera, por lo tanto, todas las mujeres tienen la capacidad de producir leche.

Existen muchos indicadores subjetivos entre las mujeres que las llevan a desconfiar en su volumen de producción. Tales indicadores como la cantidad de leche que recolectan mediante extracción manual o eléctrica, o si el bebé “llora de hambre”, o “duerme mucho” o “duerme poco”, o “no siento los pechos llenos”, entre varios otros,  no deben ser un criterio para definir si el volumen de producción es el óptimo.

Los criterios que si indican que la cantidad de producción es la adecuada, son los siguientes:

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Lo importante respecto a este mito es la consulta oportuna en caso de que la familia tenga dudas del volumen de producción de leche. Generalmente esta falsa creencia va acompañada de otras, como que el “bebé siempre busca el pecho” (reflejo de succión que no siempre está asociado al apetito), que “toma muy seguido” (volumen estomacal del recién nacido es pequeño y la leche materna de fácil digestión), la sensación de bajada de leche (que todas lo pueden experimentar de forma distinta). Por lo tanto, lo básico es la EDUCACION! entre pares y también desde un profesional o asesor de lactancia en caso de requerirse. Mientras antes mejor, porque sino se puede caer rápidamente en la indicación innecesaria de fórmulas. Y a más fórmula, menos producción de leche materna, eso es un hecho.

Lo bueno es que aunque se incluyan rellenos de forma temprana, la situación es reversible apuntando a nuestros dos factores principales: demanda y hormonas. El apoyo también requerirá una consulta con un experto, que podrá guiarte en la transición. También, mientras antes se consulte, mejor. El cuerpo es sabio y la mujer está preparado para alimentar a su cachorro. Somos mamíferas, eso no hay que olvidarlo.

Entonces, para garantizar una adecuada producción de leche, recomiendo:

  • Educación!!! ojalá antes del parto ya estar familiarizados con aspectos generales de la lactancia y características del recién nacido. En caso de dudas posterior al parto, siempre consultar a un experto/a u a otra mujer que haya tenido una buena experiencia amamantando.
  • Idealmente, permitirse tener trabajo de parto incluso si se practica una cesárea (no de emergencia obviamente). Tal proceso garantiza disponer con niveles de hormonas necesarias para la producción de leche. También la administración de ocitocina sintética en el parto, inhibe la secreción hormonal de nuestra ocitocina que es clave para la producción de leche.
  • Inicial lactancia tempranamente, ojalá en las primeras horas de vida extrauterina. Denuevo las hormonas ahí están en su máximo esplendor y se puede aprovechar esa tremenda ventana que genera el parto para iniciar la lactancia.
  • Cuidar un acople correcto del niño/a al pecho. El mal acople genera molestias en el niño y en la mujer, mala fórmula.
  • Tratar oportunamente los trastornos que se pueden haber producido al inicial la lactancia: grietas, dolor, mastitis, congestión mamaria, entre otras.
  • Alimentarse nutritivamente, de forma frecuente, mantenerse hidratada. Hay alimentos que la “abuela” dice que producen más leche, pero no hay tanta evidencia al respecto. La avena, cebada (cerveza sin alcohol), algunos preparados de hiervas.
  • Ofrecer la lactancia libre demanda, o sea cada vez que el bebé muestre señales de hambre. Eso puede ser cada 1 hora, cada 3 horas, luego denuevo en 30 minutos posterior a la última toma. El poner “horarios” a la lactancia, solo limita las posibilidades de mantener la producción de forma óptima.
  • No ofrecer al bebé nada más que leche materna. Las agüitas o jugos antes de los 6 meses no son necesarios, y pueden ser incluso contraproducentes.
  • Dormir y descansar lo suficiente. Pedir ayuda. El cansancio físico, el estrés, la angustia, el miedo, son emociones que no son funcionales para la producción de leche y lograr una lactancia placentera.

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